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Clonazepam, Alprazolam o Diazepam son drogas ansiolíticas que pertenecen al grupo de las benzodiazepinas, antiguamente recomendadas (desde el 2023 la OMS no recomienda su uso en los trastornos de ansiedad). Históricamente surgieron para sustituir a los barbitúricos y se han convertido en las drogas de prescripción más consumidas.

Desde su lanzamiento al mercado en los años 60, el público las empezó a reconocer como la solución más efectiva para sobrellevar algunas de las principales patologías psiquiátricas. De hecho, se las comenzó a llamar pastillas para el dolor de la vida y se volvieron parte del día a día de millones de pacientes.

¿Qué son las benzodiacepinas?

Como indica la literatura científica, las benzodiacepinas son medicamentos psicotrópicos, es decir, actúan sobre el sistema nervioso central. Cuentan con efectos sedantes, ansiolíticos, anticonvulsivos y miorrelajantes que pueden facilitar la terapia de trastornos como la ansiedad, el insomnio o la epilepsia, entre otros. Sirven como un “freno” para el sistema nervioso central en caso de hiperactividad.

El desconocimiento de los efectos adversos de estos medicamentos, además de su excesivo uso, está influyendo en su consumo extendido e indiscriminado. Lo más preocupante es que muchos los confunden con antidepresivos y fármacos de acción similar. Si bien son efectivos, su uso prolongado produce dependencia.

Quienes reciben el tratamiento sienten una fuerte sensación de alivio sobre los síntomas de su problema. Su trastorno emocional es más llevadero y desaparecen, por ejemplo, las dificultades de sueño. Pero como todo, tiene un precio, tomarlos por más de 4 o 6 semanas acarrea más riesgos que beneficios.

Efectos adversos comunes:

  • Boca seca.
  • Visión borrosa.
  • Debilidad muscular.
  • Trastornos del habla.
  • Estreñimiento y náuseas.
  • Sensación de cansancio y somnolencia.
  • Mareos, confusión y falta de equilibrio.
  • Fatiga
  • Problemas de memoria y concentración

Efectos progresivos sobre la memoria

Las benzodiacepinas disminuyen de manera considerable la capacidad para almacenar información nueva.
Ahora bien, su consumo prolongado resulta mucho más agresivo para la memoria, pues interfiere en importantes procesos cognitivos: afecta la concentración, reduce la capacidad de resolver problemas, impide relacionar ideas, etc.

Reacciones paradójicas de las benzodiacepinas

Las reacciones paradójicas en un fármaco son aquellos resultados opuestos a lo esperado. En el caso de las benzodiacepinas, los pacientes pueden experimentarlas cuando llevan varios meses o años tomando la medicación.

Los síntomas incluyen:

  • Aumento de la ansiedad.
  • Sensación de melancolía.
  • Agitación y alucinaciones.
  • Indiferencia de su entorno.
  • Psicosis y pensamientos suicidas.
  • Sentimientos de irritabilidad o enfado.
  • Depresión y cambios de personalidad.
  • Sensación de que su entorno no es real.

Las benzodiacepinas pueden interactuar negativamente con otros medicamentos, como los antidepresivos, los analgésicos opiáceos o el alcohol, lo que puede potenciar efectos sedantes o peligrosos.

Al suspender bruscamente las benzodiacepinas después de un uso prolongado, pueden aparecer síntomas de abstinencia como ansiedad, insomnio, temblores o convulsiones.
Es importante que se utilicen bajo la supervisión de un médico, y en general, se recomienda su uso a corto plazo debido a los riesgos asociados con el uso prolongado.

Es importante resaltar que existe una alternativa sin efectos adversos, con menos tasa de recaída y eficacia demostrada, la cual es la terapia cognitivo conductual para la ansiedad. Si esto es de tu interés y buscas empezar a vivir más aliviado sin efectos adversos, puedes reservar una sesión en nuestro centro con terapeutas especializados. Nuestros cupos son limitados, no esperes a que se agoten.